Cerramos la semana más cargada del año en resultados, y el mercado terminó de confirmar algo que veníamos viendo: ya no alcanza con ganar plata, hay que demostrar que la IA rinde lo que cuesta. Hoy Amazon y Apple fueron el último capítulo — y el más extremo — de esa historia.
La Fed: la pausa que no calmó a nadie. El miércoles la Fed sostuvo la tasa en 3,50%-3,75% por quinta vez consecutiva, tal como esperaba el mercado. Lo que nadie esperaba fue la votación: tres miembros del FOMC (Hammack, Kashkari y Logan) se plantaron a favor de subirla, no de bajarla, en medio de una inflación pegada al 3,5% y el petróleo arriba de los USD 100 por la tensión con Irán. El mercado leyó eso como una Fed más dividida y más hawkish de lo que descontaba: el Dow cayó más de 1.100 puntos ese día, su peor jornada desde abril de 2025, y el rendimiento del bono a 30 años perforó el 5,2%.
Microsoft manda, Meta paga el capex. El miércoles a la noche reportaron las dos juntas y el mercado las trató distinto. Microsoft subió 15% después de mostrar Azure creciendo 43% y un capex de USD 41.000 millones que vino exactamente en línea con lo guiado. Meta se hundió casi 8%: subió ingresos 28%, pero el free cash flow se desplomó y elevó el piso de su capex 2026 a USD 130.000-145.000 millones sin mostrar de dónde sale el ingreso extra. El mensaje quedó claro: gastar en IA ya no premia por sí solo, hay que probar el retorno en el mismo balance.
Hoy: Amazon vuela, Apple se hunde. Anoche reportaron las dos que quedaban y repitieron el patrón. Amazon sorprendió con AWS creciendo 37% interanual — su mejor ritmo desde 2021 — y la acción opera con subas de hasta 13% en la previa. Apple, en cambio, superó expectativas de ganancias, ingresos y venta de iPhones, pero decepcionó con la guía del trimestre que viene (9-11% de crecimiento contra el 12% que esperaba el mercado) y cae hasta 7%.
En el plano local, el Merval acompañó el clima de la semana con una suba de 2,2% ayer, el riesgo país perforando mínimos y el dólar oficial hilando su segunda baja consecutiva — el "reform trade" sigue firme mientras Wall Street define, activo por activo, quién se gana el beneficio de la duda con la IA.