¿Qué pasó?El INDEC confirmó que la inflación de junio fue del 1,9% — la más baja en diez meses, la primera vez en todo el año que el número arranca con un "1" adelante, y el registro más bajo desde agosto de 2025. Para entender la magnitud de lo que significa: en marzo de este año la inflación había trepado al 3,4%. En tres meses, ese número se cortó prácticamente a la mitad. No es un rebote. No es un mes bueno con suerte. Es una tendencia que se está consolidando.
¿Por qué importa el "1 adelante"?Porque es mucho más que un número redondo. En Argentina, donde la inflación lleva años conviviendo con la vida cotidiana de las familias, que el IPC mensual perfore el 2% es una señal concreta de que algo estructural está cambiando. La inflación núcleo — la que mide los precios más estables, sin contar la nafta ni los productos de temporada — fue todavía más baja: 1,6% mensual, el nivel más bajo desde julio del año pasado. Eso es lo que los economistas miran para saber si la baja de precios es real o si es solo un efecto puntual. Y la respuesta que dio junio es clara: la desinflación es real.Para dimensionarlo en términos cotidianos: si la inflación anual sigue en esta dirección, el mercado proyecta que cerrará 2026 en torno al 30% — frente al 211% de 2023 y al 118% de 2024. No es estabilidad de país desarrollado todavía, pero la distancia recorrida en dos años es enorme.
¿Qué bajó y qué sigue subiendo?Dentro del dato hay matices que vale la pena entender. Lo que más bajó en junio fueron las frutas y verduras — el limón cayó casi 20% y la naranja casi 19%. Lo que más subió fue el turismo y los paquetes de viaje, porque el receso invernal encareció los viajes. La ropa y el calzado subieron apenas 0,4% — uno de los registros más bajos del año para ese rubro. Los alimentos en general subieron 1,3%, por debajo del índice general. Lo que sigue siendo un piso son los precios regulados — luz, gas, transporte público — que subieron 2,3%, por encima del nivel general. Eso refleja que el Gobierno todavía está normalizando tarifas que estaban muy atrasadas, y ese proceso va a seguir siendo un componente de la inflación en los próximos meses.
¿Y qué significa esto para tus inversiones?Acá es donde el dato deja de ser una estadística y se convierte en una decisión concreta. La inflación define las tasas de interés. Cuando los precios bajan de manera sostenida, el Banco Central tiene margen para bajar también las tasas que le cobra a los bancos — y eso se traduce en créditos más baratos para las familias y las empresas. Ese ciclo ya empezó y el dato de junio lo acelera.
Para quien tiene bonos en pesos a tasa fija, como los que recomendamos en nuestras carteras, un dato así es una señal muy positiva. Cuando la inflación cae más rápido de lo que el mercado esperaba, esos bonos ganan valor porque la tasa real que ofrecen — lo que te rinden por encima de la inflación — se vuelve más atractiva. El mercado ya lo está procesando: la curva de bonos en pesos comprimió rendimientos inmediatamente después del dato, lo que en la práctica significa que quienes tenían esos instrumentos vieron subir el precio de su cartera.Para quien tiene acciones argentinas, la desinflación también es una buena noticia de fondo: empresas que pueden planificar sus precios con más previsibilidad, familias con más poder adquisitivo real y un crédito que se abarata son los tres motores que empujan el consumo y la actividad económica — y eso termina llegando a los balances de las empresas.
¿Y ahora qué?El REM — el relevamiento de expectativas de los economistas que hace el Banco Central — proyecta una inflación de 1,8% para agosto y septiembre. Si eso se cumple, estaríamos ante cuatro o cinco meses consecutivos con inflación por debajo del 2%, algo que Argentina no veía en muchos años. El propio ministro Caputo festejó el dato en redes sociales el mismo martes: "La inflación núcleo fue la menor desde julio del año pasado", escribió. Para 2027 el mercado proyecta una inflación del 20%, y para 2028 del 14%. La dirección es clara — el desafío es no perder el rumbo.El camino no está libre de obstáculos. Los precios regulados siguen subiendo por encima del promedio, el dólar oficial subió 5,3% en junio y hay componentes estacionales que pueden presionar en los próximos meses — el turismo de verano en diciembre, por ejemplo. Pero el dato de ayer confirma algo que hace dos años hubiera parecido imposible: Argentina está en proceso de normalización de precios real, medible y sostenido. Y para el inversor que tiene activos en pesos bien posicionados, eso no es solo una buena noticia — es exactamente el escenario para el que se preparó.
2 comentarios
Hola! Un dato interesante en cuanto a la medición del índice inflacionario. Veremos más adelante si esta tendencia se sigue replicando, mientras tanto ese dato trae buenos augurios a nuestras carteras.
Hola! Un dato interesante en cuanto a la medición del índice inflacionario. Veremos más adelante si esta tendencia se sigue replicando, mientras tanto ese dato trae buenos augurios a nuestras carteras.