Esta semana el mercado está completamente enfocado en el dato de inflación. Varias consultoras privadas ya ubicaron sus proyecciones cercanas al 2% mensual, un número que —de confirmarse— mantendría el sendero descendente que vienen marcando tanto el REM como las breakeven implícitas en los instrumentos CER.
Pero el trasfondo de este dato es aún más importante: la economía está atravesando un proceso acelerado de baja de tasas, y eso exige precisión quirúrgica para que no se torne inflacionario.
- Tasas más bajas → más crédito, más consumo, más actividad.
- Eso está bien… si y solo si la inflación sigue bajando.
- Un IPC cerca de 2% validaría la idea de que el proceso desinflacionario continúa firme.
- Un número mayor encendería alarmas: significaría que la nominalidad está más dura de lo que se creía justo cuando la política monetaria se está aflojando.