Mañana a la noche, cuando cierre Wall Street, van a salir los resultados de cuatro de las empresas más grandes del mundo: Meta, Google, Microsoft y Amazon. El jueves se suma Apple. Son las compañías que mueven el mercado americano, y lo que digan mañana va a definir en buena medida cómo arranca mayo para los inversores.
El contexto es importante: estas acciones venían subiendo fuerte en las últimas semanas, Meta por ejemplo rebotó más de 25% desde sus mínimos de marzo. Eso significa que el mercado ya tiene expectativas altas incorporadas en el precio, y cuando eso pasa, las empresas no solo tienen que dar buenas noticias — tienen que dar noticias mejores de lo que ya se esperaba.
El tema del año para todas estas compañías es la inteligencia artificial. Todas están gastando cantidades enormes de dinero construyendo servidores, centros de datos y tecnología de AI. La pregunta que se hace todo el mundo es si ese gasto está empezando a traducirse en más ingresos, o si por ahora es solo inversión sin retorno claro. Si mañana los directivos de estas empresas muestran que la AI ya está generando plata de verdad — más clientes en la nube, más publicidad vendida gracias a algoritmos más inteligentes, más empresas pagando por herramientas de AI — eso puede ser la señal que el mercado estaba esperando para seguir subiendo.
Por el lado de los riesgos, hay dos cosas que pueden salir mal. La primera es que alguna empresa anuncie que va a gastar todavía más de lo previsto en infraestructura, sin poder mostrar que eso se va a traducir en más ventas pronto — eso suele asustar a los inversores. La segunda es que los ingresos por publicidad, que son la base del negocio de Meta y Google, muestren alguna señal de debilidad. En un contexto donde hay tensiones comerciales y las empresas en general están más cautelosas con sus gastos, recortar el presupuesto de marketing suele ser de las primeras medidas que se toman, y eso le pega directo a estas compañías.
Para el mercado en general el impacto es enorme, porque estas cinco empresas representan más de una cuarta parte del índice S&P 500. Si los resultados son buenos, arrastran al índice para arriba. Si decepcionan, lo arrastran para abajo. No es exagerado decir que las próximas 48 horas son probablemente las más importantes de todo el año para el mercado americano hasta ahora.