Bonos, riesgo país y el Estrecho de Ormuz: ¿hasta dónde aguanta Argentina?

Los bonos soberanos en dólares abren en rojo en Wall Street y el riesgo país se acerca a los 550 puntos básicos. El Global 2030 lidera las caídas con -1,2%, seguido del Global 2029 (-0,9%) y el Global 2041 (-0,7%). El S&P Merval avanza apenas 0,2% a 2.820.492 puntos, pero medido en dólares la suba es casi insignificante: 0,1% a 1.895 unidades. En el panel líder predominan las bajas: Supervielle, BBVA (-1,3%) y Cresud (-1,3%) presionan hacia abajo, mientras que Transener (+2,1%) y TGS (+1,4%) son la excepción. La lectura es clara: el mercado local no encuentra catalizadores propios y queda rehén del humor externo.

El telón de fondo sigue siendo el mismo: el Estrecho de Ormuz permanece bloqueado y la reunión Trump-Xi no arrojó ningún avance concreto para desbloquearlo. Capital Economics advierte que si el cierre se mantiene y los inventarios siguen cayendo al ritmo actual, el barril podría escalar a entre 130 y 140 dolares en cuestión de semanas. Para Argentina, ese escenario es una navaja de doble filo: por un lado favorece a las energéticas como YPF y Pampa, que ya muestran subas; por el otro, el petróleo caro alimenta inflación global, aleja cualquier recorte de tasas de la Fed y reduce el apetito por activos de mercados emergentes. Argentina paga ese costo en forma de bonos más baratos y riesgo país más alto.

Por otro lado, el nuevo conductor de la Fed, Kevin Warsh, complica aún más el panorama. Ex banquero de Morgan Stanley y conocido halcón en materia de tasas, llega al cargo con la inflación americana acelerando nuevamente y el Treasury a 10 años operando en torno al 4,54%. El mercado ya descuenta que no habrá recortes este año, y algunos empiezan a hablar de una suba. Para mercados emergentes como Argentina, cada señal que emita la Fed se traduce directamente en mayor costo de financiamiento y presión sobre el tipo de cambio. La primera gran prueba será el 16 y 17 de junio, cuando Warsh presidirá su primera reunión del FOMC. Hasta entonces, el mercado está en modo espera, pero el reloj corre.

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