CPI de EE.UU.: lo que espera el mercado, lo que viene pasando y por qué este viernes es clave

El dato de inflación de EE.UU. de este viernes vuelve a ocupar el centro de la escena en un mercado que ya no reacciona solo a la tendencia, sino a los desvíos marginales respecto del consenso. Hoy las estimaciones apuntan a un CPI mensual de +0,3%, en línea con el registro previo y con lo que el mercado viene descontando como “escenario base”: una inflación que desacelera, pero lo hace con dificultad y sin dar señales claras de ruptura a la baja.

El track record reciente explica gran parte de la cautela actual. En los últimos meses, el CPI mensual mostró un comportamiento muy ajustado al consenso, con varios registros en 0,2%–0,3%, pero con episodios donde el dato real se ubicó apenas por debajo o por encima de lo esperado, generando reacciones inmediatas en tasas y equity. En abril y junio de 2025, por ejemplo, el CPI sorprendió a la baja frente al forecast, mientras que en agosto ocurrió lo contrario, con un dato superior al consenso. El patrón es claro: no hacen falta grandes sorpresas para mover al mercado, alcanza con desviaciones de una décima.

Esta sensibilidad se refleja también en las expectativas de política monetaria. Según el Fed Rate Monitor, el mercado asigna hoy cerca de 80,9% de probabilidad a que la tasa se mantenga en el rango 3,50%–3,75% en la reunión del 18 de marzo, mientras que solo un 19,1% descuenta un recorte hacia 3,25%–3,50%. Frente a la semana previa, la probabilidad de recorte se redujo, una señal clara de que el mercado sigue viendo a la inflación como un freno para una flexibilización más agresiva por parte de la Reserva Federal.

En este contexto, el CPI del viernes es clave porque puede inclinar nuevamente esa balanza. Un dato en línea con el 0,3% mensual validaría el escenario actual de tasas altas por más tiempo, con rendimientos largos firmes y presión persistente sobre los activos de mayor duración, especialmente el sector tecnológico. En cambio, una lectura por debajo del consenso podría reabrir la discusión sobre recortes en la segunda mitad del año y darle algo de aire a las valuaciones, mientras que un desvío al alza reforzaría la narrativa de cautela y mantendría elevada la volatilidad.

Más que anticiparse al número, el foco está en la interpretación: el mercado ya no busca confirmaciones de desinflación, busca señales de que el proceso es sostenible. Y eso hace que este CPI tenga un peso mayor que otros datos recientes.

Con este historial de desvíos pequeños pero relevantes, ¿creés que el mercado está demasiado confiado en un CPI  “en línea” o que una sorpresa al alza todavía no está plenamente reflejada en precios?

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