El dato que confirma que la Fed no puede bajar la guardia. ¿Y Argentina? Desacoplada y de fiesta.

¿Qué pasó hoy en EEUU? La inflación en EEUU subió al 3,8% interanual en abril, la más alta desde mayo de 2023, superando las expectativas del 3,7%. La energía fue el gran culpable: los costos energéticos saltaron un 17,9% anual, con la gasolina subiendo un 28,4%. Todo es consecuencia directa del conflicto con Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz. La inflación subyacente —que excluye alimentos y energía— también subió, al 3,3%, el nivel más alto desde noviembre de 2023. Y el golpe más preocupante: los ingresos de los hogares cayeron 0,1% mensual, mientras los gastos siguieron subiendo. La tasa de ahorro de las familias se desplomó al 2,6%. En otras palabras: los americanos están gastando más, ganando menos y ahorrando menos. Eso no es sostenible.

¿Qué significa para la Fed y para los mercados? Warsh acaba de asumir con una bomba en la mano. El mercado ya apuesta a que la Fed subirá tasas para frenar la inflación energética, con la primera reunión del FOMC el 17 de junio como fecha clave. Un banco central que sube tasas en un contexto de ingresos cayendo es una combinación muy delicada. Wall Street lo sabe: más tasas significa crédito más caro, empresas más presionadas y consumidores más ajustados. Si a eso se le suma que el acuerdo con Irán sigue sin cerrarse, el techo para el rally de los últimos meses empieza a ser más visible.

¿Y Argentina? Acá está lo interesante: mientras EEUU digiere su peor dato de inflación en tres años, Argentina tuvo ayer una de sus mejores jornadas del año. El Merval subió 2,8%, los bancos volaron hasta +8,5% y la licitación del Tesoro cerró con un rollover del 114%. El riesgo país bajó a 508 puntos. El mercado local está encontrando sus propios catalizadores: FMI, reservas en máximos, balanza comercial récord y un programa económico que, por ahora, el mercado le sigue creyendo. La paradoja es llamativa: Argentina, el país que históricamente explota cuando el mundo se complica, hoy está resistiendo mejor que varios emergentes. ¿Hasta cuándo dura esa desconexión?

La inflación americana complica a Warsh antes de su primer FOMC. Argentina, por su parte, sigue mirando para adentro — y lo que ve le gusta.

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