Mercados en tensión: rebote en Wall Street y caída del petróleo mientras Trump promete el fin de la guerra con Irán

El mercado norteamericano vivió ayer una jornada de montaña rusa. En la primera mitad de la sesión el pánico dominó: el petróleo llegó a tocar los $120 por barril ante el temor de un cierre del Estrecho de Ormuz, los yields subieron y las acciones cayeron con fuerza. Sin embargo, todo se revirtió cuando Trump declaró desde su club en Florida que la guerra con Irán terminaría "muy pronto". El S&P 500 cerró con una suba de +0.83%, el Nasdaq +1.38% y el Dow Jones +0.50%, dejando en claro lo sensible que está el mercado a cualquier declaración geopolítica.

Hoy el petróleo continúa la corrección: el Brent cae 7.4% a $91.53 y el WTI baja 6.9% a $88.24. El driver sigue siendo la expectativa de desescalada del conflicto, sumado a reportes de que los ministros de energía del G7 evalúan liberar reservas estratégicas para estabilizar el mercado. Sin embargo, el panorama geopolítico sigue siendo frágil: Netanyahu afirmó que la ofensiva "no terminó", Irán descartó negociaciones de cese del fuego y Trump amenazó con acciones adicionales si Irán bloquea el estrecho.

Mañana a las 8:30 ET se publica el CPI de febrero, y el dato podría ser el catalizador que consolide o revierta todo lo ganado. El consenso espera headline en 2.4% interanual y core en 2.5%, sin cambios respecto a enero. Sin embargo, existe la posibilidad de una sorpresa positiva: la fuerte baja del petróleo de las últimas sesiones presiona a la baja el componente energético, y la tendencia desinflacionaria en shelter y servicios podría continuar. Un dato frío confirmaría que la Fed no necesita subir tasas y adelantaría las expectativas de recorte más allá de junio.

Si ambos catalizadores se confirman — desescalada del conflicto con Irán y CPI por debajo de lo esperado — el upside para el mercado americano es importante. Con el VIX todavía en 25, hay mucho miedo latente en el mercado: posiciones cortas que tendrían que cubrirse, inversores en cash esperando para entrar, y flujo que volvería hacia renta variable, especialmente en Nasdaq. El escenario base para mañana es que el mercado opera en modo "wait and see" hasta la salida del dato, momento en que podría desatar un movimiento de magnitud en cualquier dirección.

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