Tesla presentó sus resultados del primer trimestre y la primera lectura fue positiva: ganó más dinero por cada auto que vendió de lo que nadie esperaba. Pero los detalles cuentan otra historia. La empresa tiene grandes apuestas en juego —robots, taxis autónomos, inteligencia artificial— y todas ellas requieren muchísima inversión hoy, con retornos que todavía no están claros.
¿Qué salió bien?Los ingresos del trimestre fueron de $22.4 mil millones, un 16% más que el mismo período del año pasado, y la ganancia por acción de $0.41 superó ampliamente lo que esperaba el mercado. El margen bruto automotriz —cuánto le queda a Tesla de cada auto después de fabricarlo— llegó a 19.2%, cuando el consenso esperaba 15.5%. El segmento de Energía, con baterías industriales y paneles solares, alcanzó un margen de 39.5%, el más alto de toda la compañía. Vale aclarar que una parte de estos resultados fue puntual, vinculada a cambios en garantías y beneficios arancelarios que no se van a repetir.
¿Qué preocupa?Tesla anunció que va a invertir más de $25.000 millones en 2026 —antes había dicho $20.000 millones— en fábricas, chips de inteligencia artificial, el Cybercab y el robot Optimus. El resultado inmediato es flujo de caja negativo para el resto del año, con proyecciones que recién vuelven a terreno positivo en 2028. La empresa está gastando hoy una cantidad enorme apostando a que sus negocios del futuro van a ser enormes. El problema es que eso todavía no está probado, y la acción ya cotiza como si lo fuera.
El futuro que Tesla prometeLos taxis autónomos avanzan en Texas y Austin, las suscripciones al software de conducción autónoma FSD crecieron 51% interanual y Optimus tiene sus primeras líneas de producción instaladas en Fremont. El progreso es real, pero gradual. La versión de conducción autónoma para el público general podría no llegar hasta fines de este año, y los robots humanoides para clientes externos recién se esperan para 2027.
El precio y lo que descuentaLa acción cotiza hoy a 165 veces las ganancias proyectadas para 2027, una valuación que solo tiene sentido si FSD, los robotaxis y Optimus se convierten en negocios masivos en los próximos años. Puede ser correcto. Pero si esa transición tarda más de lo esperado o enfrenta más competencia de la prevista, el margen de error es escaso. Los catalizadores de largo plazo están intactos; la pregunta es a qué ritmo y a qué costo.